La menopausia: qué es, síntomas y tratamiento

La menopausia y sus efectos colaterales: cómo convivir con ella

A muchas mujeres la palabra menopausia les produce auténtico pavor. El proceso de transición menopáusica se convierte en un momento totalmente indeseable para ellas. Si bien es cierto que implica la experimentación de unos cambios fisiológicos muy importantes, que afectarán tanto al cuerpo como a la mente, no hay que tenerle pánico.

Gran parte del rechazo o del miedo que existe ante la menstruación tiene que ver con lugares comunes, falsos prejuicios e injustas sentencias contra el ciclo de vida natural del género femenino. Las mujeres pasan por diferentes etapas a lo largo de su vida, con unos procesos hormonales muy específicos. Y cada uno de esos momentos se deberían vivir con naturalidad y con la compañía médica y terapéutica adecuada.

Los profesionales de la ginecología debemos acompañar a las mujeres en su menopausia para mejorar, en todo lo posible, su calidad de vida. Existen métodos, tratamientos y recomendaciones que pueden ayudar a las mujeres a convivir con los efectos colaterales o las “consecuencias” más evidentes de su menopausia y del climaterio. Analicemos más en profundidad todo este proceso. ¡Y no te quedes con ninguna duda!

¿Qué es realmente la menopausia?

Entendemos por menopausia la etapa de vida de la mujer que supone el final de su menstruación. Este momento del ciclo vital se relaciona con lo que se conoce como climaterio: un periodo que se caracteriza por ir, poco a poco, perdiendo la función ovárica y reduciendo la capacidad fértil.

Es importante tener en cuenta que la menopausia, como tal, se diagnostica de forma retrospectiva: tienen que haber pasado 12 meses consecutivos sin menstruación (sin ningún tipo de machado esporádico) para determinar que una mujer tiene la menopausia.

De modo que climaterio y menopausia, aunque se utilicen como sinónimos en muchas ocasiones para facilitar la comprensión por parte de las pacientes, no son exactamente el mismo concepto. Podríamos decir que el climaterio culmina con la menopausia; esto es, con el fin de la etapa reproductiva o la última regla.

Pero el climaterio en realidad hace referencia a un periodo de tiempo mucho más extenso. A lo que también suele llamarse, popularmente, proceso menopáusico. Implica toda la sintomatología vinculada al cese de la actividad reproductiva de las mujeres. Los primeros desarreglos menstruales, por ejemplo, marcan el inicio del climaterio.

Por lo tanto, en algunas mujeres este proceso empieza antes, en torno a los 40 años. Mientras que lo más habitual es que comience a partir de los 45 años. La pérdida de la reserva ovárica es, realmente, gradual. Los ovarios de las mujeres van perdiendo folículos a lo largo de toda su vida. Y el climaterio es, por así decirlo, el clímax de todo ello. Y la menopausia en concreto, el cese total de la menstruación, se produce más comúnmente entre los 51 y los 55 años.

A veces, en el climaterio también suelen dividirse sus etapas en “premenopausia”, “perimenopausia” y “posmenopausia”.

Síntomas del climaterio o proceso menopáusico

¿Cuáles son los síntomas más habituales relacionados con la menopausia? El más evidente de todos es el paulatina retirada del ciclo menstrual pasando por periodos irregulares de sangrado (hasta llegar a su total desaparición). La principal razón por la que este proceso sucede es por la gran disminución en la producción de estrógenos (estradiol): su nivel suele caer por debajo de los 30 pg/mL.

Asimismo, también caben mencionar las alteraciones de la hormona foliculoestimulante (FSH), la cual regula la maduración del organismo hasta la pubertad, estimula la producción de estrógenos y estimula la ovulación.

Entre la sintomatología más frecuente, encontramos:

  • Sofocos, acaloramiento, sudores y sensación de falta de aire
  • Dolores, molestias, falta de lubricación y sequedad vaginal. Mayor frecuencia en la aparición de infecciones del tracto urinario.
  • Íntimamente relacionado con lo anterior se encuentra la disminución de la apetencia sexual, dado que los coitos resultan dolorosos.
  • Debilidad del suelo pélvico y pérdidas de orina relacionadas.
  • Flaccidez de la piel, eccemas, irritaciones. La pérdida de pelo y la debilitación de las uñas también puede aparecer.
  • Cambios metabólicos, aumento de peso y modificaciones en la figura del cuerpo femenino. Empeoran, lógicamente, con el sedentarismo y la ausencia de actividad física.
  • Puede aumentar el riesgo de diabetes y de padecer enfermedades cardiovasculares.
  • Palpitaciones e, incluso, procesos de ansiedad.
  • Cansancio, fatiga, abulia o falta de ánimo.
  • Insomnio y otros trastornos del sueño.
  • Pérdida de concentración, irritabilidad, cambios de humor, falta de memoria. Todo esto está vinculado con la drástica reducción de estrógenos, puesto que también intervienen activamente en la memoria y la capacidad de abstracción.
  • La depresión también suele ser una de las comorbilidades o enfermedades relacionadas con la menopausia o el periodo del climaterio. Vinculada, o no, con los procesos de ansiedad.
  • Mayor riesgo en la aparición de osteoporosis y fuertes dolores articulares. Y es que, la disminución en la producción de estrógenos implica la pérdida de acción protectora de los huesos, favoreciendo su descalcificación. Este es uno de los síntomas que generan más preocupación, junto con las molestias derivadas de la sequedad vaginal.

¿Existen medidas o tratamientos para mejorar los síntomas de la menopausia?

¡En efecto! Empezando por rutinas e introducir mejoras en la alimentación y en la calidad de vida diaria. Por ejemplo, el hecho de mantener una dieta equilibrada y nutritiva, con especial énfasis en la introducción de calcio y vitamina D es algo fundamental. Si bien es cierto que el aumento excesivo de peso puede ser preocupante, una pérdida de peso demasiado grande también puede generar problemas y empeorar la salud de las pacientes menopáusicas.

Por otro lado, la práctica regular de ejercicio (si es al aire libre para aprovechar las mejores horas de sol, mucho mejor) es algo que debe introducirse sin lugar a dudas. El sedentarismo es uno de los grandes males de nuestro tiempo. Y no es nada recomendable durante la menopausia.

Evitar en la medida de lo posible hábitos tóxicos como el alcohol y el tabaco es algo de vital importancia.

Desde el punto de vista psicológico y emocional, contar con apoyo terapéutico es muy importante para las mujeres en este momento tan determinante de su ciclo vital. Es importante no ignorar las alteraciones del ánimo y la tendencia al surgimiento de cuadros de ansiedad y/o depresivos.

Y, desde luego, acudir a especialistas altamente familiarizados con el proceso menopáusico es algo imprescindible. Acudir a médicos expertos en ginecología es muy importante para detectar la aparición de la menopausia, pautar los mejores tratamientos para cada caso específico (no todas las mujeres tienen exactamente los mismos síntomas ni en la misma intensidad) y acompañar a las pacientes en todo el proceso.

Además de los posibles tratamientos hormonales basados en estrógenos y derivados, existen otros tratamientos revolucionarios para tratar síntomas específicos como la sequedad vaginal, las pérdidas de orina y los dolorosos problemas derivados de la falta de lubricación. Hablamos por ejemplo del láser ginecológico Gynelase™.

¿Quieres saber más? ¡No dudes en consultarnos! Los problemas asociados con la menopausia y el climaterio tienen soluciones y tratamientos muy avanzados en la ciencia ginecológica. ¡En OBS-GYN trabajamos para  ayudarte a vivir esta etapa de tu vida!